ESTADIO DEL CLUB ALIANZA LIMA

lunes, 29 de agosto de 2016

EL GANADOR Y EL PERDEDOR



El ganador dice: “Vamos a ver”
El Perdedor dice: “Nadie sabe”


Cuando un ganador comete un error, dice: Estoy errado me equivoque.
Cuando el perdedor comete un error, dice: No fue mi culpa.

El ganador cree en la buena suerte, incluso cuando no fue buena. Es optimista.
El perdedor lamenta la mala suerte, aun cuando no siempre haya sido tan mala.

El ganador sabe cómo decir y cuando decir no y si
El perdedor dice si pero y tal vez no, en mal momento y con malas razones.

El ganador trabaja más tiempo que el perdedor, y tiene más tiempo.
El perdedor esta siempre muy ocupado para hacer aquello que es necesario.

El ganador enfrenta el problema
El perdedor rodea el problema

El ganador asume compromisos
El perdedor hace promesas

El ganador se queda triste cuando no puede hacer más
El perdedor pide disculpas, pero hace tiempo para la próxima ocasión

El ganador sabe para qué está luchando, y cuando asumir compromisos
El perdedor se compromete cuando no debe, y lucha por lo que le conviene

El ganador dice estoy bien pero no tanto como debería estar
El perdedor dice hay mucha gente peor que yo

El ganador escucha
El perdedor casi no espera su turno para hablar

El ganador prefiere ser admirado a ser amado (y logra ambas cosas)
El perdedor prefiere ser amado a ser admirado

El ganador se siente lo bastante fuerte como ser lo más gentil
El perdedor jamás se muestra gentil, pero igual es débil

El ganador respeta a sus superiores y procura aprender algo de ellos
El perdedor guarda rencor contra los superiores y hasta busca armar trampas contra ellos

El ganador explica
El perdedor busca justificarse

El ganador se siente responsable de llegar siempre a más
El perdedor dice solamente trabaja aquí

El ganador dice debe hacer una manera mejor de hacer eso
El perdedor dice siempre se hizo así

El ganador sabe controlarse
El perdedor pierde los papeles



En el fútbol de muchos países lastimosamente siempre se corta el hilo por el lado más delgado, siendo los entrenadores los grandes afectados cuando los resultados no se les dan, pues basta que consigan 3 o más derrotas para que se comience a especular sobre su continuidad y sobre posible sucesores.

A pesar de que en algunas ocasiones los entrenadores son víctimas de las circunstancias, y más cuando se trata de torneos cortos, hay otras en las que sus destituciones están más que justificadas, ya sea porque no consiguieron los objetivos trazados por la directiva al momento de su contratación, porque los jugadores no se acoplaron a su estilo de juego o porque simplemente no era una técnico para ese club, tal como sucede con muchos colegas.

Hay equipos que son amantes de reciclar entrenadores, a quienes han corrido (echado) en cualquier cantidad de ocasiones, pero que los acaban recontratando por una extraña razón, o quizá, no tan extraña o qué decir de aquellos que están peleando el descenso y contratan como bombero a un mandamás con números negativos y varios descensos a cuestas.

Esto también es nuestra triste realidad futbolística.