ASOCIACION LATINOAMERICANA DE ENTRENADORES DE FUTBOL 2013 - 2026 / 12 AÑOS DE CREACION AL LADO DE USTEDES

viernes, 8 de julio de 2016

EL ARGENTINO MARCELO BIELSA RENUNCIA ENTRENAR A LA LAZIO

El argentino Marcelo Bielsa, que había firmado para entrenar a la Lazio de Roma, renunció en el último momento a dirigir al conjunto de la capital de Italia, anunció este viernes el club de la Serie A.

"Nos hacemos cargo con estupor de la decisión del señor Marcelo Bielsa (...) incumpliendo los compromisos adquiridos y los contratos firmados la última semana, y depositados en la Federación Italiana de Fútbol", indicó la Lazio en un comunicado.

El club anunció además haber contactado para hacerse cargo del equipo con Simone Inzaghi, a su vez con contrato con otro club, la Salernitana.

Simone Inzaghi había sido reclutado por la Lazio para el tramo final de la pasada temporada, a primeros de abril, después del despido de su predecesor Stefano Pioli, pero dejó el equipo al final del campeonato, saldado con una pobre octava posición.

La Lazio da a entender en el comunicado que recurrirá a sus abogados "para proteger sus propios derechos".

El suspenso sobre la llegada de Marcelo Bielsa, que se había incrementado con el paso de los días, finalizó el miércoles con el anuncio de su contratación, aunque el club lazial mantuvo pese a ello los recelos sobre la actitud del argentino.


Su presidente Claudio Lotito había declarado después del anuncio oficial de la contratación del argentino, "Veremos lo que pasa ahora".

miércoles, 6 de julio de 2016

LA CANTERA DEL AJAX DE AMSTERDAM - DE TOEKOMST, EL COMPLEJO


El peculiar nombre de la cantera del Ajax es la mar de sencillo, siempre y cuando uno domine el holandés. Significa, sencillamente, ‘el futuro'. De Toekomst no está situada en la zona más noble de la atractiva ciudad de Amsterdam. Precisamente, las instalaciones de la cantera del Ajax destacan por su complejo arquitectónico.

La estructura de esta escuela la componen ocho campos de entrenamiento, un estadio para los partidos con una grada totalmente cubierta (hay que tener en cuenta la climatología de la ciudad) y, sobre todo, un gran edificio de dos pisos en el que se encuentran las aulas, vestuarios, espacios de entrenamiento específico a cubierto y oficinas de los técnicos, médicos y entrenadores del club. El edificio incluye cafetería y grandes espacios en una suma de instalaciones que podría encajar en la sintonía que Amadeo Salvo ayer resumió con un "no a los barracones".


Las instalaciones, unido a un modelo prolongado de cantera, de referencia a nivel mundial, se han convertido en un auténtico foco para sponsors. Aegon, principal patrocinador del club, también soporta buena parte de la inversión en la cantera. Por otro lado, Adidas también es uno de los principales inversores con publicidad estática en el sportcomplex, online y por supuesto con todas las equipaciones y material deportivo del máximo nivel para todas las categorías inferiores.

EXPLORADORES Y ENTRENADORES: UN MODELO DE CAPTACIÓN DE TALENTO

En un reportaje de The New York Times acerca de las instalaciones de la cantera del Ajax, uno de los ojeadores de la escuela, Ronald de Jong, asegura: "nunca me fijo en los resultados; por ejemplo, en el número de goles que marcan". De Jong apunta a que eso puede estar relacionado con su físico, a su desarrollo, y prefieren fijarse en cuáles son sus aptitudes según su cuerpo, cuál es su aceleración, su balance y posición corporal, cómo corre o incluso en aspectos más subjetivos como si verdaderamente "ama el fútbol". El análisis no es sólo físico. La vida y los hábitos sociales del jugador serán supervisados durante su carrera por el club influyendo decisivamente en su carrera.


De Jong, por cierto, es uno entre varias decenas de exploradores voluntarios repartidos por los alrededores de la ciudad que ejercen de ojeadores para el club. Esta es una de las claves: el entorno geográfico del club se convierte en un embudo de buenos jugadores que en diferentes fechas del año pueden ser citados para realizar pruebas en la escuela del Ajax. Un mode lo de captación que también está vinculado a las antiguas colonias holandesas y a algunos países de África y el Caribe desde donde 'importan' el talento con verdaderas perlas que integran en sus categorías infantiles.

Pero más allá de los exploradores, los entrenadores conforman una parte especialmente activa en el trabajo del club. Un trabajo que también tiene como objetivo el fin comercial de esta entidad futbolística, dedicada a la venta de un intangible cuyos valores fluctúan especialmente.
  
SIN INTERNADOS, SIN COSTE PARA LAS FAMILIAS Y CON UN MODELO UNIFORME

El modelo con los jóvenes jugadores del Ajax no incluye una residencia. Los jugadores viven con sus familias, eso sí, a 35 kilómetros como máximo del centro de entrenamiento. El Ajax tiene una veintena de autobuses encargados de realizar los desplazamientos de los jugadores a la escuela en la que sus horas lectivas continúan con unos 15 profesores.

Los padres, que están detrás del modelo de captación, que fundaron según cuenta la historia esta propia escuela, pagan 12 euros anuales por un seguro médico a terceros. Y este es el gasto familiar con respecto al joven que forma el Ajax en De Toekomst.

LA FILOSOFÍA Y EL MODELO DEL AJAX

La filosofía en los entrenamientos es la misma desde las categorías inferiores hasta el primer equipo. Ritmos y horarios, intensidad y protocolos. El claim que utilizan para aunar su popular escuela es: "Técnica, inteligencia, personalidad y velocidad".  El objetivo también está claro y se hace público desde hace décadas por parte del club: "desaroollar la inteligencia táctica de cada jugador teniendo en cuenta su posición en el campo y desarrollar su capacidad técnica teniendo en cuenta sus posibilidades físicas".


A partir de aquí, un sinfín de clichés conforman un "modelo de juego" en el que predomina la circulación rápida del balón, el domino del mismo bajo presión, la facilidad para resolver situaciones complejas por posición y movimientos del rival en el campo y, en cierto sentido, la 'rentabilidad' física de movimientos: desgaste/objetivo de la jugada.

Pese a todo, en numerosas publicaciones los entrenadores del Ajax reconocen sus errores. Errores a la hora de enviar a los jugadores a distancias demasiado alejadas del centro o de sus familias. Errores que al fin y al cabo se aceptan como parte del proceso productivo, ya que sólo una pequeña parte de los miembros de esa cantera va a terminar convirtiéndose en jugador de élite. La diferencia, en este caso, es la limitada inversión que el club ha hecho en esos jugadores a los que ha formado más allá de los aspectos deportivos y la rentabilidad de aquellos jugadores que si llegan al más alto escalón profesional.

LOS NOMBRES DEL MILAGRO HOLANDÉS

Un reciente del Centro de Internacional de Estudios del Deporte realizó un estudio sobre las principales ligas europeas, sólo en referencia a su primera división: 69 jugadores pertenecen a la cantera del Ajax (al menos tres años en De Toekomst entre sus 15 y 21 años). Casi 70 jugadores del máximo nivel en Europa son desde luego una baza económica, más allá de lo que han reportado a nivel familiar y social a ese club.



Entre ellos, Wesley Snejder, Urby Emanuelson, Rafael van der Vaart, Gregory van der Wiel, Marrten Stekeelenburg, Jam Vertonghen o Nigel de Jong entre otros. Si nos sumergimos en la historia del club cuesta elegir entre los nombres que han sido protagonistas de los mayores éxitos a nivel continental en clubes y selecciones. Por ejemplo, Dennis Bergkamp (fichado con 11 años por el Ajax), Edgar Davids (llegó con 12 años), Marco van Basten (desarrollado en el Utrecht y fichado a los 17 años), Ronald y Frank de Boer (fichados entre los 13 y los 14) o Johan Cruyff (paradigma del modelo de juego como futbolista y como entrenador y fichado el día de su décimo cumpleaños).

Son sólo algunos ejemplos, de entre los cuales prácticamente todos han salido del club dejando cantidades multimillonarias. Pero no son los únicos y no todos los cosas son un camino de rosas en la factoría de talento por excelencia en los Países Bajos.

Un caso peculiar es el de Gregory van der Wiel, actual jugador del Paris Saint-Germain y al que el Valencia CF pretendió hasta el pasado verano. Este jugador fue precisamente expulsado de la escuela a los 14 años "por su mala actitud". Pasó tres años en la escuela de un club inferior y más tarde fue repescado, aunque van der Wiel siempre puso en valor lo mucho que sufrió en una instalaciones deficientes de un club menor. Algo que ayudó también a moldear su personalidad, que todavía tiene algunos giros peculiares.

martes, 5 de julio de 2016

METODO DE JOSE MOURINHO

Es un hecho que Mourinho tiene un palmarés envidiable y que los jugadores a los que ha dirigido reconocen unánimemente haber mejorado y aprendido con él. 

Pero... ¿cómo lo ha conseguido el entrenador portugués? ¿Qué método utiliza y qué objetivos pretende?

Mourinho, licenciado en Ciencias del Deporte, utiliza su versión personal, que adapta en función de cada país, liga y cultura donde trabaja, de la periodización táctica, un método ideado hace un cuarto de siglo por Vitor Frade, técnico y profesor en la Universidad de Oporto. 

En él, la táctica es dominante sobre los otros tres factores de rendimiento: físico, técnica y psicología. A diferencia del método integrado, donde sobresale el trabajo de la condición física (Rafa Benítez la emplea), o del método tradicional, que trabaja estos factores por separado, la periodización táctica integra los cuatro, aunque da prioridad a la faceta táctica. 

Cada ejercicio tiene uno o varios objetivos tácticos, aunque, por arrastramiento, se incide también en el físico, la técnica y la psicología, todos ellos alineados con la forma en la que se quiere que trabaje un equipo. Por ejemplo, un jugador que pierde un balón en una zona marcada tiene que ir corriendo a tocar al portero y regresar a su posición.

Esto une los componentes físico y táctico –hay zonas donde no se puede perder la posesión–. Además, Mou considera que un central que trabaja un ejercicio para defender un 4-2-3-1 presionante, como puede ser Pepe en el Real Madrid, se acostumbra a hacer los esfuerzos físicos que exige esa posición y ese modelo defensivo igual que otro central que defienda en un equipo en 4-4-2 que repliega intensivo (por ejemplo, Ballesteros en el Levante) requiere otro tipo de esfuerzos, que se les van a exigir al hacer ejercicios específicos durante las sesiones de trabajo.

También puede organizar un partidillo donde un equipo tiene que remontar en seis minutos, reforzando el componente psicológico. Trabaja también mucho con superioridades e inferioridades numéricas, intentando siempre reproducir situaciones que se pueden dar durante los partidos. Obviamente, también en cualquier ejercicio se potencia la técnica (controles, remates, cambios de orientación...). 

Con un objetivo principal: que los jugadores aprendan a tomar buenas decisiones con arreglo a un modelo de juego (es decir, que sean inteligentes tácticamente) desarrolla otros muchos.

Uno de los grandes problemas de esta metodología aplicada a los equipos grandes (que juegan tres competiciones y cuentan con muchos jugadores internacionales) es que apenas existe tiempo entre semana para afianzar o profundizar en conceptos. Por ello, Mourinho no utiliza la pretemporada para hacer trabajo físico específico, que es lo tradicional, sino que encuentra en ella el periodo del año idóneo para trabajar a nivel adquisitivo. 

Además, el portugués no programa la temporada desde septiembre a junio, algo que sí hacen otros preparadores.

Se mueve de partido en partido, siempre en función del último (para corregir errores) y del siguiente (para prevenir al equipo de las fortalezas del adversario y explotar sus debilidades). También se adapta en función de las lesiones. 

No es lo mismo preparar el choque ante el Borussia con Khedira que sin él. Mou no cree en alcanzar un pico de forma en la fase decisiva de la Champions, por ejemplo, y funciona en relación con microciclos semanales. Quiere que su equipo ofrezca el máximo rendimiento del primer al último día de la temporada, sin picos ni valles. 

Aunque es consciente de que el trabajo físico específico es recomendable, por ejemplo, para recuperar mejor, estima que desde el punto de vista mental y del sistema nervioso es peor. Para Mourinho, el físico es sólo una parte muy pequeña del rendimiento global de un jugador. Él trabaja más la recuperación mental.

Pero, si la preparación física se trabaja por arrastramiento, ¿cuál es el papel de Rui Faria, preparador físico? En primer lugar, hay que resaltar que este tiene el título de entrenador, y también es destacable la forma en que comenzó a trabajar con Mourinho. 

Rui Faria hizo su tesis doctoral precisamente sobre la periodización táctica, y se la envió a Mou para que se la corrigiera y el orientara. Su actual jefe se entrevistó con él y le aconsejó que se sacara el título de entrenador para poder colaborar en un futuro. Hasta el momento, son inseparables.


El papel de Rui Faria es similar al de Karanka. No están para poner conos. Normalmente, en los entrenamientos –preparar uno sólo de ellos puede llevarle unas dos horas– el equipo se divide en dos. Uno está con Mou y uno de sus ayudantes, normalmente el integrado por titulares, y el otro está con Karanka o Rui Faria. O se dividen entre delanteros y defensas, siempre con un objetivo. Rara vez se juega al fútbol en Valdebebas sin condiciones. 

Sólo de vez en cuando para descargar mentalmente o para que algún jugador coja confianza (por ejemplo, si Higuaín viene de una racha sin marcar, se planteará ordenar un ejercicio de transiciones ofensivas donde el argentino tenga muchas opciones de brillar). Cada sesión dura exactamente lo mismo que un partido de fútbol: 90 minutos.

El producto final es reforzar el modelo de juego, que en el caso del Real Madrid se caracterizó los dos primeros años especialmente por explotar rápidamente las transiciones defensa-ataque, aunque esta temporada ha introducido posesiones más largas. Sin embargo, la mejor manera de definir al Madrid de Mou es como un equipo camaleónico, capaz de adaptarse a los rivales y al desarrollo del partido para maximizar siempre sus posibilidades de éxito.
Mourinho sabe bien que algunos futbolistas tienen grandes egos y tienden a infravalorar el mensaje de su entrenador cuando les llega impuesto de forma unilateral. Por ello, el de Setúbal utiliza una técnica de enseñanza que es su sello personal a la periodización táctica. 

Lo que busca es que sean ellos mismos, los jugadores, quienes se den cuenta de aquello que les quiere enseñar. Se llama descubrimiento guiado y es una de las claves del método de Mou, aunque es extremadamente difícil de implementar y exige tener un profundo conocimiento del juego.

Consiste en proponer ejercicios que van a suponer una serie de problemas para los jugadores. Introduce a propósito un error durante el mismo para los propios futbolistas detecten qué es lo que va mal y cuál sería la mejor forma de solucionarlo. 

Si es necesario, Mou va dando pistas. (“Mirad qué estáis haciendo mal”). Si son capaces de verlo por sí mismos, además de seguir progresando en su habilidad para leer el juego, asimilarán y por tanto no olvidarán el concepto enseñado.

Por ejemplo, un ejercicio que utilizaba mucho en el Chelsea y que también emplea en el Real Madrid: enfrenta a dos equipos acortando el largo del campo (para que la situación que busca se repita muchas veces), sin porteros, que suelen entrenarse aparte. El objetivo es, como en fútbol americano, superar la línea de fondo del rival. En función de los problemas que plantee el oponente (si juega por dentro, por fuera, en largo...) el equipo bascula, presiona o repliega, haciendo coberturas, etc. 

Mou coloca guías para que se coloquen las líneas del equipo y puede hacerlo mal a propósito. Entonces Pepe o Ramos le dicen: “Estoy lejos del centro del campo”. El míster para el entreno y aplaude. Si los jugadores llegan a la conclusión por sí mismos, la hacen suya. Algunos, como Xabi Alonso, Sami Khedira o Álvaro Arbeloa, destacan especialmente en este aspecto.

Si el Real Madrid no juega entre semana (algo que rara vez ocurre), este es un plan tipo de José Mourinho:

Lunes
Descanso a la plantilla.

Martes
Los titulares del fin de semana hacen trabajo de recuperación y los suplentes trabajan más fuerte. Poco o nada a nivel adquisitivo.

Miércoles
Trabajo táctico más intenso. Mou considera que el sistema nervioso aún no se ha recuperado del partido anterior, así que aún hace ejercicios en espacios reducidos y el grupo dividido. Y lo hace con cargas discontinuas (trabaja cuatro minutos y descansa uno, por ejemplo). Poca duración y mucha recuperación para desbloquear la mente.

Jueves
Entrenamiento muy intenso, con equipos ya de 11 contra 11, tiempo y dimensiones del campo grandes. Todo orientado al siguiente partido. Refuerza el modelo y corrige errores.

Viernes
Baja la carga (no física, sino de concentración). Ejercicios de fácil decisión, con menos oposición para que los jugadores no tengan que pensar mucho. Reduce los toques y trabaja la chispa con cambios de dirección y de ritmo.

Sábado
Complejidad ya muy baja. Trabaja la estrategia (balón parado) o a nivel del rival (este lateral es flojo o tienen una transición defensiva lenta) y orienta los ejercicios a explotar estas debilidades. Conoce tanto al rival que suele anticipar hasta los cambios que va a hacer.

Ejercicios diseñados para hacer pensar a los jugadores

El repertorio de ejercicios de Mourinho es prácticamente inagotable. Todos ellos, como hemos visto, tienen en común que priman lo táctico sobre los demás factores de entrenamiento, sin descuidarlos, y su intención es reforzar el modelo de juego del Madrid. Además, suponen un esfuerzo mental para los jugadores. 

He aquí tres ejemplos:

Presión tras pérdida. Divide el campo en cuatro cuadrantes, acortando los largos, y premia al equipo que recupera el balón si lo hace en el mismo cuadrante donde lo perdió con un punto. Los goles en la portería rival valen dos. 

De esta forma, el equipo que presiona tras pérdida debe evaluar si le interesa o si corre el riesgo de encajar gol y le interesa replegar. Debe decidir rápidamente.

Salida de balón. Los cuatro de atrás tratan de conectar con los dos mediocentros, que esperan cerca del centro del campo, ante la presión del delantero y los tres medias puntas. 

Cuando los delanteros recuperan, los mediocentros van con ellos y deben hacer gol.

Líneas fuera. 

En un momento de un partido a campo recudido, saca una línea del campo. Los jugadores deben adaptarse rápidamente a la nueva situación, tanto en defensa como en ataque.


EL MURO DE MOURINHO

La estampa se repite prácticamente cada vez que juega el Real Madrid un partido. Al día siguiente —o dos días después si hay jornada de descanso—, los jugadores se enfrentan al muro de los errores. En cuanto entran al vestuario se topan con las imágenes impresas de alguna jugada que ha costado un gol o que ha disgustado a su entrenador. Los fallos, a la pared.

Una serie de pantallazos televisivos son colocados de manera secuencial para examinar qué movimiento se hizo mal o quién se equivocó en una marca. Todo con el fin de que el futbolista que no estuvo acertado sepa por qué y no vuelva a cometer el fallo. The Special One no pasa una.

Por ejemplo, un contragolpe del rival. Este curso ha habido más de uno que ha costado goles al Madrid. Pues bien, Mou coloca de manera ordenada las impresiones para que los jugadores vean cómo se movieron durante la jugada y si lo hicieron bien o mal. Otra acción que va a la pared son los saques de esquina. Las marcajes mal hechos quedan inmortalizados.
Otros técnicos optan por una sesión de vídeo analizando el juego propio, pero Mou prefiere que esas imágenes colgadas de la pared convivan con la plantilla durante unos días, para que se les grabe en la cabeza que una y no más.

Esta temporada ha habido más de una jugada en la que algún madridista ha quedado señalado en el muro. No es el caso de la semana actual, con el grueso de jugadores de éxodo internacional. Pero tras el empate ante el Valencia y las derrotas en Getafe y Sevilla, tocó sesión en la pared.

SU OTRA ARMA

En su libreta anota errores que luego repasa con sus jugadores en los pantallazos.

En ocasiones las imágenes hablan por sí solas. Pero en otras Mourinho señala el fallo individual o colectivo. Y ahí rara vez se admite réplica. Porque contra la imagen congelada, poco se puede discutir. Es un espejo que no miente. El que falla, queda retratado.

Dice José Mourinho que no le gusta hablar con sus jugadores después de los partidos. Que prefiere hacerlo al día siguiente. Para bien o para mal. Esa rutina se escenifica con los pantallazos. Si el partido ha dejado muchos detalles que no han gustado al técnico, es habitual que Mourinho les dé una charla en la que repase con sus jugadores los más importantes.


El técnico no es de hablar en caliente con sus hombres, salvo que su enfado sea mayúsculo, como ocurrió en el descanso contra el Deportivo, en el que la bronca a Özil, cuentan los asistentes, fue de las que hacía tiempo no se oían en el vestuario.

El de Setúbal prefiere enfrentarse a sus hombres cargado de argumentos antes que hacerlo a las primeras de cambio y con el humor torcido por una mala acción o un mal resultado. Del mismo modo, es preferible que la plantilla también haya rumiado el partido durante la noche antes de ser regañados por su técnico.

Pero las armas de Mourinho contra los errores de sus jugadores no sólo son tecnológicas. El papel y el bolígrafo también causan estragos. Su libreta es la otra soplona. Cuando el entrenador baja la cabeza y apunta en su bloc de notas, lo habitual es que escriba un error concreto de un jugador. No siempre, porque puede anotar un sistema que pueda variar en la segunda mitad o algún movimiento del rival que tenga que comentar a sus jugadores al descanso. Pero en esa libreta mandan los errores. Sobre todo, individuales.

Por tanto, al día siguiente del partido, la estampa es recurrente. Mou llama a capítulo a un jugador. Este acude a su lado. Y el técnico agarra la libreta, la abre, y señala. ‘Mira, en el minuto 7 estabas en nuestro campo, intentaste un regate y perdiste el balón’, puede ser perfectamente una de las situaciones. La verdad, escrita por Mourinho de puño y letra, es irrefutable. Ante eso, al futbolista no le queda otra que callar y admitir el error.




Esta es la manera en que Mourinho educa a sus pupilos. Así procura el entrenador portugués que su equipo no tropiece dos veces con la misma piedra. Puliendo errores postpartido antes de empezar a preparar el siguiente duelo. En este inicio de temporada ha tenido que incidir mucho en ello. Pero el equipo ya le está respondiendo.

EL MÉTODO DE KLOPP EL ENTRENADOR


Barba de varios días –quizá de semanas–, gafas y una melena rubia no demasiado cuidada y frecuentemente oculta bajo una gorra. Aspecto de científico loco. Nada más lejos de la realidad: entrenador maniático. Bendita locura. Ríe, gesticula, y llora a partes iguales en la banda de uno de los escenarios futbolísticos mejor ambientados y conservados de todo el mundo. Y los focos persiguen semana tras semana su instantánea, con la infinita Südtribune abarrotada, animando y vibrando en segundo plano. La sensación es adrenalínica. El culpable: Jürgen Norbert Klopp.

Su historia es, en sus inicios, la de un futbolista gris. A Klopp le faltan, con las botas puestas, el talento y los recursos que le sobran como técnico. Siempre con el rojo del Mainz 05; doce años de mucho barro y poco fútbol en la desapacible 2. Bundesliga, que le acaban erigiendo en símbolo del club y en icono para los nullfünfer durante su longeva carrera como futbolista.

2001 es el año de su retirada. A Klopp le cuelgan las botas, pero le regalan un silbato y una pizarra. Amor recíproco. Se cree en él como el resorte que remonte al Mainz 05 a la máxima categoría del fútbol alemán. Se rehúye hablar de inexperiencia y confían en sus dotes de mando y liderazgo. Klopp debe devolver a los suyos la confianza que le han conferido, demostrar que es un técnico con la ciencia necesaria y que su experiencia como jugador ha servido también para engendrar un gran entrenador. 

Desde sus inicios en el banquillo se observa a un Klopp capaz. Enérgico y comprensivo, sigue siendo un gran compañero. “Cuanto más te preocupes por la persona, más obtendrás a cambio”, es una de sus máximas. Pero Klopp no vive sólo de esa retroalimentación. Se erige como un estudioso de la táctica y rápidamente llegan los resultados, siendo capaz de llevar al equipo a jugar una promoción de ascenso en su primer año. También en su segundo. Tras morir en la orilla, llega una tercera. Éxito rotundo. Klopp es un héroe; hace historia con su Mainz 05.


Con el ascenso de categoría llega también la propulsión de Jürgen Klopp como icono mediático en Alemania. No es ya sólo un entrenador de moda, sino también estrella televisiva. Adquiere una gran relevancia y popularidad como comentarista de la cadena ZDF, destripando tácticamente a la Nationalmannschaft. Sus compatriotas admiran a un tipo llegado del fútbol más modesto, que demuestra tener una personalidad y talento arrolladores.

Futbolísticamente consigue mantener, durante dos temporadas, al Mainz en la élite. En la tercera vuelve a los infiernos; de las mieles de éxito a las hieles del olvido. A pesar de todo, la popularidad de Kloppo –como ya le conocen cariñosamente sus paisanos– no cae y recibe numerosas ofertas para seguir entrenando en la máxima categoría. Pero, ahora más que nunca, el hombre franquicia del Mainz 05 (17 años en el club) considera que no puede abandonar a los suyos y busca un nuevo ascenso. Este no llega y Klopp cree que su etapa, su eterna carrera con los nullfünfer, ha llegado a su fin.

Los numerosos méritos de Klopp son sondados positivamente por los dirigentes del Borussia Dortmund, que despiden a Thomas Doll tras una nefasta temporada y apuestan por el técnico con aspecto de científico loco como el hombre que devuelva al Westfalen (ahora Signal Iduna Park) la grandeza del pasado. Estamos en 2008. Lo que va a llegar en el futuro es apoteósico.

EL MÉTODO KLOPP

Sus excentricidades desde la banda y la popularidad del personaje no deben llevarnos a engaño. Detrás del continente hay contenido: entrenador y método. Klopp es, además de un gran motivador, un obseso de la táctica y estudioso de multitud de variantes y formas de entender el juego. Desde Guardiola a Mourinho –a quienes admira–; del blanco al negro, pasando por una alta gama de grises. El de Stuttgart bebe de multitud de afluentes y esa pluralidad es trasladada francamente bien sobre el césped.

Siempre cobijado en un dibujo 4-2-3-1, una disposición de los jugadores flexible en función del partido y, dentro del partido incluso, del momento. Ahí radica también otro de los éxitos del teutón: la obsesión por hacer pensar a sus jugadores sobre el juego, enseñarles a madurar los partidos. 

De ese modo estamos acostumbrados a ver un Borussia polifacético, capaz de dominar varios registros. Sirva de ejemplo el doble enfrentamiento con el Real Madrid: ofreciendo dos versiones en el Signal Iduna Park; cómodo en el vértigo, en el box to box –que tanto gusta al Madrid también–, y dominando sin complejos el ataque posicional, maestros aún en su juventud. 

Por el contrario, en el Bernabéu se desplegaron de una forma mucho más conservadora, cerrando el mediocampo y candando la defensa, para salir enérgicos a la contra. Tres versiones de un mismo equipo interpretadas a la perfección: sinónimo de grandeza.


Jürgen Klopp bebe de las más modernas técnicas de entrenamiento, pero también sabe mezclar maravillosamente bien todos los conceptos y parámetros del juego, y recurre sin tapujos a los clásicos y viejos maestros. Así, en ese banco de experimentos en el que ha convertido al BVB, podemos observar detalles de Wolfgang Frank, antiguo entrenador suyo en el Mainz 05 y a quien se considera pionero de la defensa zonal de cuatro en Alemania.

Ofensivamente también se compara la obra y el estilo del Mainz y el actual Borussia de Klopp con el gran Friburgo de Volker Finke, padre del término Concept football, un estilo que desarrolló en su plenitud con aquel equipo de la región de Breisgau, a los que en la actualidad se les sigue recordando como losBreisgau Brasilianer (“los brasileños de Breisgau”): fútbol de movilidad constante y ritmo eléctrico. Conceptos elevados por el Borussia de Klopp a la enésima potencia.

Esa es, sin duda, una de las grandes virtudes de este Dortmund: la presión después de la pérdida de balón. Su ataque posicional implica a los 11 jugadores de campo. Todos trabajan en la fluidez de la posesión y buscan las asociaciones constantes en pos de abrir huecos en la defensa rival. Estas relaciones entre jugadores solo se consiguen viajando juntos, aproximando líneas y triangulando en corto para después buscar en largo. 

Así, cuando se produce la pérdida, la densidad de jugadores borusserscerca del balón es altísima y el nuevo robo suele fructificar.

Compartido del corner de Israel Polo

lunes, 4 de julio de 2016

PLAN PILOTO PARA ASOCIACIONES DE ENTRENADORES DE CENTRO AMÉRICA


Hemos enviado el fin de semana a los presidentes de las distintas Asociaciones de Nacionales de Entrenadores de Fútbol de Centro América, el Plan Piloto de un importante Proyecto de Capacitación Profesional para ejecutar en sus países; es hora del cambio mis estimados profesionales del fútbol..., a seguir avanzando...


FELICITACIONES A LA ASOCIACIÓN NACIONAL DE ENTRENADORES DE FÚTBOL DE NICARAGUA


CARLOS ZAMBRANA Presidente de la ANEF
Con gran éxito finalizó el "1er. Curso de Capacitación para Entrenadores del Fútbol Menor" organizado por la Asociación Nacional de Entrenadores de Fútbol de Nicaragua que es presidida por nuestro buen amigo Carlos Zambrana.

LOGO DE LA ANEF
El importante evento se llevó a cabo en la Ciudad de Masaya, y tuvo una duración de 4 viernes continuados.
Las Felicitaciones también a los expositores que tuvieron a cargo el curso:
+ Licenciado: Manuel Obando
+ Profesor: Julio Flores
+ Profesor: Deybin Fonseca




En la Clausura y Evaluación a los entrenadores asistentes estuvo presente el presidente de la Federación Nicaraguense de Fútbol, Lic. Jose Jacinto Reyes Gatica quien le dió realce al Curso de fútbol con su presencia.